Miren y sigan mirando, asomándose a espejos y situaciones excepcionales sin que nadie se entere.
Descubran los maravillosos secretos de tocador; Mirones y mironas que sucumben a la tentación del llamado voyeurismo. No se avergüencen, no sientan culpa, pónganse de puntas de pie en el balcón, acomoden sus respaldos, limpien sus retinas de prejuicios. Yo les recomiendo que no se pierdan y miren por la mirilla adecuada,frecuentada por muchos fotográfos contemporáneos.
El objetivo fotográfico no deja de ser la excusa perfecta para legitimar la mirada impura. Ahora bien, volver a mirar, ya depende de ustedes...
Esperando que lo hayan disfrutado, me despido con un abrazo, Samantha